SOLO QUIERO QUE ME RECUERDEN CON MI MUSICA

"La luna esta saliendo, no hay tiempo que perder
Es hora de empezar a beber.
Dile a la banda que toque un blues y yo pago los tragos".
Tom Waits

martes, 2 de junio de 2015

0006. T.BONE WALKER - T.BONE SHUFFLE

                                         


Las raíces del blues eléctrico moderno pueden ser rastreadas hasta T-Bone Walker, quien fue uno de los primeros músicos en amplificar el sonido de su guitarra para consumo público hacia 1940, iniciando así una revolución cuyos ecos aún pueden escucharse en la actualidad.
Muchos guitarristas del blues de la postguerra tienen una amplia deuda con T-Bone Walker: B.B. King lo ha citado como una de sus primeras influencias; el estilo de “Gatemouth” Brown, Pee Wee Crayton, Pete Mayes o Goree Carter viene directamente de Walker; y el influjo llega a tanto que R.S. Rankin, sobrino de Walker, se hizo llamar T-Bone Walker Jr. en un sencillo del año 1962.
Aaron Thibeault Walker fue uno de los productos más importantes de la escena de Dallas. Su padrastro, Marco Washington, era contrabajista en The Dallas String Band, y Walker lo tomó como ejemplo, aprendiendo los rudimentos de cualquier instrumento de cuerda que llegara a sus manos. En una de las sesiones de la banda estuvo presente Blind Lemon Jefferson y el joven Walker se convirtió en su lazarillo, acompañándolo a todos los bares a tocar su guitarra y de paso, aprendiendo algo de su técnica.
En 1929 T-Bone Walker hizo su debut para Columbia con el sencillo “Wichita Falls Blues” bajo el seudónimo Oak Cliff T-Bone, haciendo pareja con el pianista Douglas Fernell. Durante este periodo de formación, Walker estuvo expuesto a una variedad de talentos, pues además de Blind Lemon Jefferson tuvo la oportunidad de tocar al lado de Charlie Christian, quien con su guitarra revolucionó el mundo del jazz.

A mediados de la década de 1930, T-Bone Walker se trasladó a Los Ángeles donde se unió a la banda del saxofonista Big Jim Wynn como bailarín. Luego fue contratado como cantante por Les Hite y grabó para su banda el tema “T-Bone Blues”, aunque ahí no tocó la guitarra. Sin embargo en ese momento en que su trabajo con la electrificación de la guitarra da frutos y comienza a tocar en diferentes sitios de Los Ángeles con su nuevo juguete y liderando su propia banda, mostrando además una serie de acrobacias en el escenario para darle más vida a su show.
En 1942 T-Bone Walker firma con Capitol Records y graba “Mean Old World” y “I Got A Break Baby”, canciones que se convierten en la primera muestra del trabajo de Walker: riffs fluidos y elegantes más una voz melodiosa, que se convirtieron en una de las luces a seguir en el futuro del blues.
Durante buena parte de la guerra, el club Rhumboogie de Chicago funcionó como hogar de T-Bone Walker y grabó algunas canciones para el sello propiedad del negocio. Luego de una sesión para Old Swingmaster, Walker fue llamado por Black & White, casa disquera de Los Ángeles con la que comenzó a grabar su impresionante legado: la inmortal “Call It Stormy Monday”, “T-Bone Jump Again”, “T-Bone Shuffle” o “West Side Baby”. Tras el cierre de Black & White, T-Bone Walker firmó contrato con Imperial, casa con la que grabó joyas como “Glamour Girl”, “Strollin’ With Bones”, “The Hustle Is On”, “Cold Cold Feeling”, “Blue Mood”, “Vida Lee”, “Party Girl” y “Railroad Station Blues”. Todo esto entre 1950 y 1954.
El sello Atlantic fue la siguiente para de Walker. Con un combo integrado por importantes figuras del blues de Chicago, como el intérprete de armónica Junior Wells, el guitarrista Jimmy Rogers y el bajista Ramson Knowling, T-Bone Walker encontró una base experimentada para grabar. Con Atlantic el guitarrista registró canciones tan importantes como “Two Bones And A Pick”, “Blues Rock” y “Shufflin’ The Blues”.
Con el surgimiento del rock, el sonido de T-Bone Walker se volvió anacrónico aunque luego de su participación en las giras europeas del American Folk Blues Festival, volvió a Estados Unidos para grabar algunos temas que lo volvieron a encumbrar en la parte más alta del blues. Dentro de sus últimos discos que tuvieron éxito se encuentra “I Want A Little Girl”, grabado al lado del saxofonista Hal “Cornbread” Singer y el baterista S.P. Leary; y “Good Fellin’” de 1970, que aunque no es de los mejores esfuerzos de T-Bone Walker, le hizo merecedor de un premio Grammy.
Problemas estomacales continuos y un infarto en 1974 ralentizaron la carrera de T-Bone Walker hasta su muerte, ocurrida el 16 de marzo de 1975. Las palabras se quedan cortas al hablar de la importancia de T-Bone Walker para el blues. Fue uno de los mejores guitarristas de la historia y, además, se preocupó por darle un idioma propio e inconfundible.

0005. B.B. KING - EVERYDAY I HAVE THE BLUES


                                   


Fue uno de los músicos más influyentes del blues y de otros géneros en la historia y se ganó el reconocimiento como “El rey del Blues”. Su estilo sofisticado para tocar la guitarra y su delicada voz han sido escuchados en todo el mundo, han sido imitados pero nunca igualado. B.B. King, falleció el 14 de Mayo de 2015 a los 89 años de edad.

Riley B. King nació el 16 de septiembre de 1925 en una pequeña cabaña cerca de Berclair. Sus padres se llamaban Albert King y Nora Ella Farr. Albert los abandonó en 1930 y Nora se casó con otro hombre. La falta de medios para mantener a su hijo, obligo a Nora a llevar al pequeño Riley con su abuela, Elnora Farr, quien se encargó de educarlo. Durante su juventud, King se formó cantando el coro de la iglesia Elkhorn y a los doce años de edad tuvo su primera guitarra, un regalo de su primo Bukka White. Cuando cumplió los 18 años comenzó a trabajar en las plantaciones como conductor de tractores y alternó esta actividad con la música, tocando en bares, iglesias y algunos programas de radio.

B.B. King se trasladó a Memphis siguiendo los pasos de Bukka White pero no se sintió muy a gusto pues no sentía que tuviera aún la calidad necesaria. Regresó a Mississippi y en 1948 volvió a Memphis, participó en el programa radial que conducía Sonny Boy Williamson II y empezó a ganar aceptación dentro del público local, convirtiéndose en artista fijo de varios sitios y en presentador de un espacio radial donde se hacía llamar Beale Street Blues Boy, apodo que luego acortó a Blues Boy King del cual finalmente quedó B.B. King.
La carrera discográfica de King comenzó hacia 1950 llamando mucho la atención del mercado pero fue en 1964 que se consolidó gracias a “Live At The Regal”, disco grabado en el legendario teatro Regal de Chicago, el cual está considerado como uno de los mejores álbumes de la historia del blues. En 1970 B.B. King grabó “The Thrill Is Gone”, canción que tuvo un éxito sin precedentes, llegando a ocupar el primer lugar del listado general de Billboard, siendo la primera y única vez que un artista de blues lo conseguía. Las décadas siguientes lo vieron grabando menos sin arriesgar mucho, manteniendo ese estilo meloso que fue su característica, en el que solía incorporar algunos toques de soul y funk.
En el nuevo siglo B.B. King decidió hacer una gran jugada para recuperar público amante de otros géneros musicales. Grabó “Riding With The King” con Eric Clapton y grabó varios discos en los que hacía duetos con artistas como Van Morrison, Sheryl Crow o Gloria Estefan, entre otros. Se mantuvo activo sobre los escenarios, realizando casi 200 conciertos anuales. A finales del año 2014, sufrió varios desmayos en algunas de sus presentaciones debido a deshidratación y a la diabetes, enfermedad que lo acompañó buena parte de su vida. 


0004. ROBERT JOHNSON - CROSSROAD BLUES




Si el blues tiene una figura mítica, alguien cuya historia pase por encima de la música, como lo ha sido Charlie Parker en el jazz o Hank Williams en el country, ese personaje es Robert Johnson, la figura más conocida en la historia de los 12 compases. Por supuesto, la leyenda se fortalece en el hecho de que dejó un pequeño legado de canciones que se convirtieron en piedras fundamentales del género mismo, como por ejemplo “Sweet Home Chicago” o la bien conocida “Crossroads”, que han sido adaptadas por infinidad de artistas, desde los Rolling Stones hasta los Red Hot Chili Peppers.

Como compositor, cantante y guitarrista de gran destreza, Johnson produjo lo mejor del blues y se convirtió en la verdadera leyenda. Un genio atormentado por los demonios, por el alcohol, por las mujeres, que nació hace 100 años, el 8 de mayo de 1911, y que murió joven, el 16 de agosto de 1938, logrando adquirir todo ese perfil de personaje mitológico, que se ha logrado mantener gracias al romanticismo de muchos biógrafos.

La leyenda de Robert Johnson, para quienes no la conocen, es más o menos así: Un joven negro de una plantación del Mississippi con grandes deseos de convertirse en músico de blues, le dicen que lleve su guitarra a la medianoche a un cruce de caminos y allí un gigantesco hombre negro (el diablo) se la afinará. A cambio de su alma, en un año el músico se convierte en el rey del blues del Delta, creando los mejores blues que alguien hubiera podido escuchar en esa época.

La leyenda continúa diciendo que Johnson llegó al éxito gracias a sus conciertos y a sus grabaciones, pero él seguía atormentado por las pesadillas de perros diabólicos que lo perseguían y ese dolor solamente encontraba un alivio al momento de componer o de interpretar su música. Gracias a su fama fue llamado para participar en el concierto “Spirituals to Swing”, que se haría en el Carnegie Hall de Nueva York, pero semanas antes del espectáculo llegó a la Gran Manzana la noticia desde el Mississippi: Robert Johnson había sido envenenado por un novio celoso durante una presentación en un juke-joint. Quienes estaban allí cuentan que lo vieron correr en cuatro patas, aullando y botando espuma por la boca como si fuera un perro rabioso. Sus últimas palabras, habladas o escritas, fueron “Le pido a mi redentor que venga y me saque de la tumba”. Johnson fue enterrado en una tumba sin nombre, sellando así su pacto con el diablo.

Volviendo al mundo real, las influencias musicales de Johnson no son tan disparatadas como lo que sugiere la leyenda. Cuando era joven, Johnson intentó tocar armónica, pero encontró que no tenía mucha habilidad para este instrumento. Sus deseos musicales lo llevaron hacia la guitarra, aprendiendo a tocar mientras veía a Son House, Charley Patton y Willie Brown. Johnson dejó la ciudad de Robinsonville luego de casarse y se estableció en Hazelhurst con la determinación de convertirse en músico profesional. Después de que su esposa muriera durante el parto de su primogénito, Johnson regresó a Robinsonville, se encontró con House y Brown, tocó con ellos algunas canciones y la única explicación que los grandes músicos del Delta tuvieron acerca del talento de Johnson fue que había hecho un pacto con el diablo.




Las habilidades de Johnson fueron adquiridas de formas más terrenales que de un trabajo estilo Fausto. Johnson era ídolo de Scrapper Blackwell y de Lonnie Johnson, tanto que en ocasiones se presentaba como su hermano o adquiría su nombre prestado. También era fanático de la música de Skip James y de Kokomo Arnold, quienes fueron elementos de inspiración para crear su particular estilo pero, al parecer, su mayor influencia fue un músico llamado Ike Zinneman, cuyo sonido realmente no se conoce, con quien solía reunirse a altas horas de la noche, en el cementerio, para tocar sentados sobre una tumba. Un año después de estar bajo la tutela de Zinneman, Johnson logró tener todo ese conocimiento de la guitarra, con una habilidad única para cantar y tocar múltiples estilos, pero su mayor contribución fue interpretar boggie con la guitarra, algo que en los años 30 solo era hecho por pianistas, tocando guitarra líder y guitarra rítmica al mismo tiempo.
A pesar de que Robert Johnson no grabó tanto como Lonnie Johnson, Charley Patton o Blind Lemon Jefferson, con seguridad viajó mucho más que todos ellos juntos. Después de sus primeros registros, Johnson salió a los caminos, tocando donde fuera y cuando fuera, inspirándose en las experiencias de los nuevos lugares y cosas, llegando a ciudades como San Luis, Chicago y Detroit, sitios que algunos de sus compañeros tan solo habían visto en fotos.
Pero el final de ese camino llegó una noche de sábado, en agosto de 1938, en un lugar del Mississippi llamado Three Forks. Johnson tocaba con Honeyboy Edwards y Sonny Boy Williamson II, cuando tomó un whisky envenenado, posiblemente, por el esposo de la cantante a quien Johnson coqueteaba. Siguió interpretando su música hasta que se sintió muy mal y se fue a descansar. Robert Johnson estuvo enfermo durante varios días, expulsando todo el veneno a través de su sudor pero pescando una neumonía, por la cual murió el 16 de agosto. La leyenda apenas estaba comenzando.
A mediados de la década de 1960, Columbia Records lanzó “King Of The Delta Blues Singers”, la primera compilación musical de Johnson. El cuadernillo traía una romántica especulación de la vida del músico, que durante años fue la introducción a la leyenda, ayudando a promover el mito. Un segundo volumen fue publicado en 1970 y en 1990 llegó la colección completa, dos discos compactos más lo que se podría considerar como el Santo Grial del blues: las dos únicas fotografías que se conocen de Robert Johnson. Esta colección llegó a vender más de un millón de copias, siendo el primer disco de blues en alcanzar esta cifra, y obtuvo un premio Grammy.
Después de eso, el nombre de Robert Johnson se convirtió en un elemento de mercadeo. Camisetas, afiches, postales, entre otras cosas, convirtiéndolo en la figura del blues que más lucro ha conseguido, algo que seguramente Johnson, cuando estaba vivo, no pensaba. Ni siquiera pasaría por su cabeza el hecho de que se iba a convertir en una leyenda.


0003. SON HOUSE - HOW TO TREAT A MAN







El lugar que ocupa Son House en la historia del delta blues es uno de los más altos. Nos atreveríamos a decir que no solo en el blues sino en toda la música. Fue uno de los mayores innovadores del estilo Delta, junto con sus compañeros Charley Patton y WillieBrown.Pocas experiencias auditivas en el blues son tan intensas como las de Son House, con ese fervor emocional en la voz y la interpretación del slide. Esto no solo fue influencia para los músicos ingleses en los años 60, mucho antes sirvió de inspiración para Muddy Waters y para el mismísimo Robert Johnson. Cuando tomaba su guitarra con cuerpo de acero se sabía que iba a tocar blues y cuando la dejaba a un lado pero seguía con su interpretación a capella, se sabía que era la hora del góspel. Ningún bluesman era capaz de pasar de lo profano a lo sagrado, con tanta inmediatez, como Son House.



Nació el 21 de marzo de 1902 y su nombre era Eddie James House Jr. A los 15 años de edad predicaba el evangelio en varias iglesias bautistas mientras su familia vagaba de plantación en plantación trabajando.A los 25 años cogió la guitarra por primera vez a pesar de que, como el mismo decía, no podía aguantar a un tipo que tocara ese instrumento. Pero mientras esta ambivalencia iba disminuyendo, el gusto por el licor y el desapego al trabajo iban creciendo. En una noche de juerga, Son House subió al escenario y cantó por unas cuantas monedas. En ese momento era un predicador pero empezó a formar parte del mundo del blues.



Si la noción romántica del blues dice que la vida está llena de problemas, Son House lo comprobó en otra noche llena de alcohol, cuando mató a un hombre a tiros. Fue encarcelado en la prisión Parchman y liberado 2 años después, tras el intenso lobby que hizo su familia. Tras ser expulsado de Clarksdale, en el Mississippi, comenzó una nueva vida en el delta, dedicándose por completo al blues.

Luego de vagar por las vías férreas, se estableció en Lula y conoció a uno de los personajes más legendarios que tenía el blues en esa época: Charley Patton. Si hubieran planeado ser tan disímiles en cuanto a disposición, estatura y presentación sobre un escenario, no lo hubieran logrado.Patton era divertido, muy hablador, pequeño, un verdadero showman.House, por su parte, era alto, flaco, callado, con una actitud de culpa por trabajar en las tabernas, aunque cuando entraba en una, todo eso pasaba a un lado.

Los dos solían discutir mucho y lo único que parecían tener en común era su capacidad para tomar cualquier bebidas alcohólica que se les atravesara.A pesar de House se refirió acerca de Patton con términos poco amistosos, lo cierto es que el éxito de éste último fue lo que ayudó para que House pudiera poner un pie en los estudios de grabación.

En lo que concierne a grabaciones, cuando Patton grabó, House también lo hizo aunque el resultado fueron tres temas que se lograban escuchar en medio del hiss, el sctratch y los estallidos que se asemejaban más a un vidrio roto. Esto llevó a Alan Lomax, en 1941, a volverlo a grabar para la biblioteca del congreso de EstadosUnidos.Para esa época House seguía tocando aunque la muerte de Charley Patton, en 1934, lo había desestabilizado anímicamente. Son grabó algunas canciones solo, por pedido de Lomax, pero también grabó algunas sesiones acompañado por un grupo de cuerdas, en versiones que podían llegar a durar casi 6 minutos.

Luego de las grabaciones con Alan Lomax, House se mudó a Nueva York y se retiró de la música hasta que fue descubierto por investigadores del folk blues en 1964. Cuando le pidieron que grabara, House dijo que hacía mucho tiempo no tocaba guitarra y que se había olvidado de sus canciones. Uno de ellos, un guitarrista llamado Alan Wilson, que luego conformaría al grupo Canned Heat, se sentó con él y literalmente le enseñó a Son House a tocar como lo hacía Son House.

Cuando el viejo maestro estuvo listo, los festivales lo acogieron y también los estudios de grabación. En 1965 tocó en el Carnegie Hall y 4 años después se encontró como el protagonista de un documental que llevaba su nombre. Tuvo numerosos fanáticos que lo seguían y le preguntaban por Robert Johnson, por Charley Patton y por otros de esos nombres que eran exóticos y míticos para esos jóvenes pero que para él habían sido compañeros de carne y hueso. Aclamado como el gran sobreviviente del delta blues, se mantuvo activo hasta que enfermó en los años 70: le fueron diagnosticados alzheimer y parkinson, enfermedades que afectaron su memoria y su habilidad para tocar la guitarra. Vivió entonces, de forma tranquila, en Detroit hasta el día de su muerte, el 19 de octubre de 1988.

0002. W.C. HANDY - ST. LOUIS BLUES







William Christopher Handy (16 de noviembre de 1873-28 de marzo de 1958), más conocido como W. C. Handy, fue un compositor y músico de blues, considerado como "The Father of the Blues" (el padre del blues).



W. C. Handy fue uno de los compositores más influyentes de los Estados Unidos. Aunque es uno de los muchos músicos que tocó el estilo de música que es distintivo del país, el blues, se trata del músico que le confirió su forma contemporánea no solo porque era capaz de escribir su música para ser publicada y, por tanto, para perdurar, sino por sus ritmos sincopados, un estilo único de su música.



Aunque no fue el primero en publicar música bajo la forma de blues, sí fue el primero que lo recogió del Delta siendo un estilo regional no muy conocido y lo convirtió en una de las fuerzas dominantes de la música americana.



Handy fue un músico cultivado que utilizó materiales folclóricos en sus composiciones. Fue escrupuloso a la hora de documentar las fuentes de sus obras, en las que combinaba frecuentemente influencias estilísticas provenientes de distintos intérpretes.




Handy nació en Florence, Alabama, hijo de Charles Bernard Handy y Elizabeth Bewer Handy. Su padre era pastor de una pequeña iglesia de Guntersville, también un pequeño pueblo al noroeste de Alabama. Handy escribió en su autobiografía de 1941, titulada Father of the Blues, que había nacido en una cabaña construida por su abuelo William Wise Handy, que se convertiría en ministro de la African Methodist Episcopal tras la emancipación. La cabaña donde nació sería posteriormente preservada en su ciudad natal.

Handy fue un profundo creyente, y así muchas de las influencias en su estilo musical se pueden encontrar en la música religiosa que cantó y tocó en su juventud, y en los sonidos de la naturaleza de su tierra de origen (pájaros, árboles, etc.).

Fue aprendiz de carpintero, zapatero y plastificador, y compró su primera guitarra para la que había estado ahorrando gracias a diversos trabajos menores sin el permiso de sus padres. Su padre, disgustado con sus tendencias, que consideraba poco cristianas, terminó por apuntarlo a lecciones de órgano, aunque pronto se decidió a aprender a tocar la corneta.



VERSION DE SIDNEY BECHET
Sidney Bechet: (1897-1959) fue un músico y compositor de jazz estadounidense. Intérprete de saxofón soprano y clarinete. 

Nacido en Nueva Orleans el 14 de mayo de 1897, se inició con el clarinete a los 6 años de edad, siendo señalado por sus contemporáneos como un niño prodigio en aquel instrumento. 

Integró varias bandas callejeras ("brass bands") de New Orleans. En 1917 se trasladó a Chicago, donde tocó con Freddie Keppard y Joe "King" Oliver entre otros.




0001. RY COODER - FEELIN' BAD BLUES




Feelin' Bad Blues
Guitar – Ry Cooder

Keyboards [Dolceola] – Jim Dickinson
Written-By – Ry Cooder




RY COODER: Los Ángeles, California. Allí nació el 15 de marzo de 1947 (nombre completo: Ryland Peter Cooder), y allí se expuso a la diversidad de influencias, culturas y personajes que luego sostendrían su inquietud musical. Su oficio ha sido básicamente autodidacta —ya a los cuatro años comenzó a aprender guitarra con su padre— y, pese a la diversidad de géneros que ha abarcado con su trabajo, fue el blues su base inicial de interés y preparación. Lo distingue su sobresaliente técnica como guitarrista, su interés por la música de raíz de Estados Unidos, y su persistente colaboración con músicos tradicionales de muchas partes del mundo. Son incontables los músicos con los que Cooder ha colaborado (The Rolling Stones, Van Morrison, Neil Young & Crazy Horse, Randy Newman, Captain Beefheart, The Chieftains, John Lee Hooker, Flaco Jiménez, Ibrahim Ferrer, Ali Farka Touré) y los géneros que sus grabaciones han considerado (blues, folk, Tex-Mex, soul, gospel, rock, son, bolero).Además, sus grabaciones se encuentran en diversos formatos, como discos conceptuales, bandas sonoras, investigaciones en torno a géneros y ensayos de música radiable. Según él, a veces siente a su música como “una máquina de vapor que ha perdido el control”.

Cooder ha sido un músico de proyectos no solamente interesantes, sino también marcadores para la evolución de la música de los últimos cincuenta años. En el género de las bandas sonoras para cine, su trabajo en Paris, Texas (1984) es señero. En los discos de concepto histórico, es ineludible conocer la experiencia de Chávez Ravine(2005), su investigación sobre el barrio mexico-americano del mismo nombre en Los Ángeles, demolido en la década de los cincuenta para construir un estadio. Y en lo que se conoce como "música del mundo" su aporte es directamente invaluable, pues sus experiencias con gente como el maliense Ali Farka Touré, el indio Vishwa Mohan Bhatt, el tejano Flaco Jiménez y los cubanos Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González y Omara Portuondo fueron no sólo notables desde un punto de vista musical, sino también efectivas en la difusión, permitiendo así el cruce de audiencias y el conocimiento mundial de géneros hasta entonces puramente locales. Cooder es un músico muy por sobre el promedio, pero que prefiere definirse como un colaborador que como un solista: "Nunca me gustó tener una carrera solista, no estoy hecho para eso. En Buena Vista Social Club encontré la respuesta: trabaja con otros, haz algo para ellos, y estarás haciendo algo para ti".